¿Por qué huelen mal las axilas al sudar y cómo remediarlo?

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Foto de: stux 2015 – Pixabay

Cada persona tiene un olor corporal característico, aunque muchas veces éste nunca llega a percibirse como consecuencia de los perfumes, colonias y desodorantes que se utilizan en pos de evitar precisamente que dicho olor se note. De igual forma que cada individuo tiene su propio olor corporal, determinadas zonas del cuerpo poseen un olor más suave mientras que otras zonas lo presentan de forma más evidente. Además, dichos olores varían en función de los hábitos de higiene y la alimentación.

No obstante, hay algo común a todos los seres humanos (o casi todos): a partir de la pubertad las axilas empiezan a oler más de lo que acostumbraban. Esto es así porque al iniciarse este proceso de cambio hacia la edad adulta comienzan a secretarse feromonas y otras fragancias corporales que nos identifican.

En el cuerpo existen 2 tipos de glándulas sudoríparas, las ecrinas (secretan agua y sales minerales y apenas producen olor; encontrándose en la cara o el pecho, por ejemplo) y las apocrinas (el sudor secretado contiene también grasas y desechos del metabolismo; se encuentran en los genitales o los pies, por ej.).

Sin embargo, el mal olor, ya sea de las axilas o de otras zonas del cuerpo, no se produce por las secreciones naturales del cuerpo, sino por el procesamiento de estas sustancias secretadas por parte de las bacterias que se encuentran en la piel. El sudor apocrino, que es el que contiene grasas y desechos, se convierte en alimento para las mencionadas bacterias y éstas generan a su vez sus propios productos de desecho como son el alcohol o el amoniaco. Con el paso del tiempo, el mal olor se incrementa si no se limpia la zona, debido a que cada vez hay más bacterias y más productos olorosos.

Por otro lado, si la persona en cuestión posee numerosas glándulas apocrinas, una mayor flora bacteriana o sufre de sudoración excesiva, el olor que despedirá será superior al de otras personas que no se encuentren en dicha situación. Además, una higiene pobre o la ingesta de ciertos alimentos como el ajo o la cebolla, provocan un olor más fuerte.

Con motivo de reducir el mal olor pueden aplicarse los siguientes pasos:

  • Mantener un aseo corporal diario.
  • Utilizar desodorantes adecuados.
  • Mantener las zonas en discordia lo más secas posible, utilizando por ejemplo talco o bicarbonato (éste último también destruye bacterias).
  • Eliminar el vello para favorecer la aireación y el crecimiento de la flora bacteriana.
  • Utilizar aloe vera para reducir el sudor apocrino y combatir las bacterias.
  • Evitar ciertos alimentos como l ajo, la cebolla y las especias.
  • Exfoliar para eliminar células muertas (alimento de las bacterias) y reducir sudoración excesiva.

Referencias: Un Como- belleza; Biocuriosidades; Facilisimo.

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