La verdad sobre el agua

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Foto de: Wikimedia Commons 2013

¿Cuántas veces has escuchado la recomendación de “bebe mucha agua, al menos 2 litros al día”? Seguro que no pocas.

Es cierto que este líquido transparente es de suma importancia para la salud, pues todas las reacciones metabólicas del organismo tienen lugar en medio acuoso, así como el mismo agua forma parte de los componentes que reaccionan en tales procesos.

No obstante, el tópico de tener que beber al menos 2litros de agua al día está quedando un tanto obsoleto, teniendo en cuenta que cada persona es diferente, así como puede encontrarse en distintas circunstancias. Según qué situación, la necesidad de agua para una determinada persona será una u otra.

Uno de los mensajes de fondo más peligrosos que se han lanzado entorno a la ingesta de agua es “No te fíes de tu sed”, como hace alusión Márcos Vázquez, del blog Fitness Revolucionario. Un mito muy extendido en relación a esto es que cuando uno tiene sed, ya es demasiado tarde y el proceso de deshidratación ya ha comenzado. La realidad es que el organismo dispone de un excelente sensor de hidratación desarrollado a lo largo de millones de años; si fuera tan poco fiable, no habríamos sobrevivido en tiempos pasados cuando no contábamos con agua al alcance de la mano.

El beber excesiva agua, sobre todo durante las comidas, puede interferir con la digestión, así como puede ocasionar un desequilibrio en los electrolitos o sales minerales, llevando, en última instancia a un estado de sobrehidratación o hiponatremia.

Otro de los mitos relacionados con el agua es que ayuda a perder peso. En realidad podría decirse que es un pseudomito, pues tiene algo de verdad. Al beber agua un rato antes de comer, se produce un efecto saciante que evita que la persona se exceda con los alimentos posteriormente ingeridos.

También se habla del agua “especial” que posee vitaminas añadidas o con exceso de oxígeno. El agua es agua, por lo que alterar su estructura con más oxígeno es bastante improbable, y en cuanto al tema de las vitaminas, pueden adicionársele, pero junto a ellas se suele acompañar con grandes cantidades de azúcar, nada recomendables.

Respecto al mejoramiento de la calidad del agua cuando ésta se hierve más, la realidad es que sólo se necesita un minuto para eliminar todo los microorganismos y bacterias que pueda tener el agua. Hervirla por un lapso mayor puede, en cambio, alterar su sabor.

Especial cuidado hay que tener, asimismo, con la creencia de que el agua cristalina es apta para su consumo: los microorganismos patógenos dela gua no ocasionan que ésta tenga un mal aspecto y, por tanto, el criterio de observación de transparencia no es fiable.

Finalmente, la elección de utilizar filtros de agua caseros puede ser positiva, siempre y cuando tales filtros reciban el mantenimiento y limpieza adecuados para evitar así potenciales sumideros de agentes contaminantes.

Por tanto, fíate más de tus sensaciones y bebe cuando tengas sed, sin olvidar que también los alimentos contienen agua y contribuyen a la ingesta diaria de este líquido imprescindible.

Referencias: The Gourmet Journal; Fitness Revolucionario.

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